Dicen que las cosas malas a veces, también llevan consigo cosas buenas.
Todo empieza durante la primera cuarentena de la pandemia del COVID19, en Barcelona.
Siempre he tenido ganas de emprender y de tener algún proyecto propio. Me gusta estimular mi creatividad y me mueve ayudar a mejorar un poco el mundo. Este mundo al que considero que nos estamos cargando de forma gratuita, al que creemos que no le debemos nada.
Y allí estaba, mientras guardaba el aceite con el que había cocinado se me ocurrió. ¿Por qué no podía darle una nueva vida a aquel oro líquido?
Mi formación profesional viene del mundo de la comunicación y el marketing y me apasiona todo lo que tenga que ver con la creatividad, la moda, las tendencias y la decoración.
Mi deseo con Oli en un Llum es poder generar aquellos momentos de calma que tanto ansiamos en nuestro día a día y además, contribuir mientras lo hacemos, a reducir residuos contaminantes de forma agradable y transformándolos en piezas de decoración.
¿Y por qué Oli en un Llum?
Porque es una expresión catalana que quiere decir que todo funciona a las mil maravillas. Que es una solución muy eficaz a la hora de resolver un problema.
Así que te invito a que enciendas una vela de Oli en un Llum y solo déjate llevar.